Parece que este 2009 se ha empeñado en dejarnos muy claro lo efímero de nuestra existencia en el mundo y nos ha sorprendido con demasiadas muertes en el mundo del arte. La lista es demasiado larga y no es agradable ese repaso, pero todos tenemos en mente a todos ellos.
Pero por mucho que te duela la muerte de un cantante, un actor o un presentador de la tele lo chungo viene cuando pierdes a alguien cercano, cuando uno de los tuyos se va sin que puedas despedirte en condiciones. Porque, desgraciadamente, en la mayoría de los casos a uno no le da tiempo a despedirse de sus seres queridos cuando estos se van.
Y no sólo es algo que se sufre cuando te pasa a ti, sino que cuando le sucede a alguien a quien quieres pasas a sentirlo como propio ya que si hay algo que me pueda doler en este mundo es ver sufrir a la gente a la que quiero. Por eso no puedo evitar recordar este verano en el que no solo uno de los más antiguos amigos de mi hermano perdió a su padre, sino que una de las personas que más puedo querer en este mundo (familia a parte) perdió a su madre tras una fea enfermedad. También he sentido mucho la pérdida sufrida por algunos de los nuevos amigos que he descubierto gracias al twitter, a los que desde aquí les mando todo mi cariño.
Todo esto me sirve como introducción para tratar de explicar como me siento ya que el sábado 26 perdí a mi abuela, que con sus casi 93 años nos dejó, tan de sopetón, que ni siquiera le dio tiempo a pintarse los labios.
Porque mi abuela era una mujer excepcional, que como tantas de su generación supo lo que era la guerra y el hambre de la postguerra. Le gustaba hablar incluso más que a mí, y con tanta vida a sus espaldas tenía muchas que contar (sobre todo la historia familiar). En los últimos años no se separaba de su móvil, por si necesitaba hablar con alguno de nosotros decía ella y no perdía detalle de lo que sucedía en el mundo a través de las noticias. No le gustaban las pelis modernas porque tenían demasiado “sesso” que decía ella, aunque le encantaba ver a Grissom en CSI, y no se perdía ni unos de los programas de marujeo porque lo entendía mejor y conocía a la gente de la que hablaban. Por no hablar de sus “cocretas” (jamás conseguimos que dijera croquetas) que eran las mejores del mundo.
Podría decir muchísimas cosas de esta Navarrica pero todavía se me pone un nudo en el estómago y me pongo a llorar sin parar cuando pienso en ella y en lo mucho que la voy a echar de menos, así que os dejo una foto de hace algunos años:

Te echaré mucho de menos Amante…
Sabes que intenté apoyarte desde al primer momento. Sin tú saberlo sabía por lo que pasabas, una de mis abuelas murió hace aproximadamente 2 meses. Yo miro 2009 y aunque fue año malo por la perdida de los seres queridos, miro que también conocí gente nueva y de mucho valor, nos conocimos en EBE
Vaya… siento mucho tu pérdida, mucho ánimo u.u
Hola Natalia, leí algo en twitter pero no me atreví a preguntarte. Lo siento chica, espero que poco a poco la recuerdes sin pasarlo tan mal, ya veras que si.
Cuidate, que tus amiguitos del twitter queremos verte bien.
Besotes.
No tengo mucho que decir, en estos momentos tan duros es dificil encontrar las palabras, solo decirte que puedes contar conmigo para lo que sea.
Un beso.